15 de junio de 2012

Atentan contra YOLANDA OQUELI

Por: Ana Cofiño

YOLANDA OQUELÍ  es una de las mujeres que ha participado en el plantón instalado frente a la entrada de la mina El Tambor, en el sitio llamado La Puya, como un acto de resistencia pacífica frente a la empresa y las autoridades que no realizaron consultas con los vecinos en torno a proyectos de extracción de metales en su territorio, y que ponen en peligro a las comunidades que habitan la zona.

Desde que empezó el plantón en febrero de 2012, YOLANDA ha estado bajo vigilancia y control por parte de personas vinculadas al proyecto minero. En un intento reciente de los empresarios por entrar por la fuerza a los terrenos de la compañía, la policía y el ejército señalaron a YOLI, como una dirigente destacada y rodearon la casa de sus padres en San José el Golfo en un gesto amenazante hacia ella y su familia. Frecuentemente ha recibido amenazas telefónicas y verbales. 

Hoy YOLANDA OQUELÍ fue víctima de un atentado del que salió herida de bala y trasladada a un hospital en la ciudad de Guatemala.

7 de junio de 2012

¿Porqué la salud de las mujeres y la salud reproductiva merecen ser temas prioritarios en la nueva agenda del desarrollo?


Por: Ana María Pizarro – SI Mujer
6 de junio 2012

En la Consulta Regional La Salud Materna en América Latina y el Caribe: una agenda inconclusa, promovida por el Grupo de Trabajo Regional para la Reducción de la Mortalidad Materna y Women Delivery, se trató otro tema crucial:

¿Porqué la salud de las mujeres y la salud reproductiva merecen ser temas prioritarios en la nueva agenda del desarrollo?

Tarcilla Rivera Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas abordó este tema desde la perspectiva de las mujeres indígenas
Reconoce los aportes de las feministas en los derechos de las mujeres indígenas, trabajando en el derecho a tener una vida digna. Las conferencias mundiales nos abrieron las puertas, en 1975 solo participó una indígena, Domitila Chungara que pudo tomar el micrófono. En 1985 en Nairobi fuimos muchas indígenas más. En 1995 llegamos articuladas habiendo participado previamente en El Cairo '94, en esa oportunidad ¿en qué quisimos contribuir?: Que nuestras hermanas parteras, curanderas brujas o chamanas no sean consideradas como tales en los documentos sino como "médicas indígenas", aun no seguimos demandando. 
Tenemos el Programa de Acción de El Cairo, la Plataforma de Acción de Beijing, los ODM, la 3ra Conferencia contra el racismo y la discriminación y nos insertamos en las conferencias sobre el cambio climático. Todo está relacionado con nuestra vida como mujeres, miramos donde estamos las indígenas, no queremos ser mencionadas tangencialmente; en el 2005 organizamos el 4to Encuentro Continental de mujeres indígenas de las Américas, aprendiendo unas de otras y de las feministas. Quisimos ser como las feministas, preparar documentos, que todo este escrito, hicimos recomendaciones que recogen aspectos que ya se han mencionado aquí.


22 de mayo de 2012

La explicación de su vida cortada con tal premura

La explicación de su vida cortada con tal premura
Violeta Parra

Qué tibia la vida, qué aromática. Qué tersa la piel de quien vive, sin importar su edad, es una piel que se nota viva, fluyendo, respirando. Así tenía todavía la piel Santos Benítez cuando fue llevado a medicina forense. Era tan potente su vida que todas las horas tirado sobre el suelo de su comunidad no la habían arrancado del todo, era tan intensa su juventud, su cuerpo de trabajador del campo. Horas y horas pasaron este fatal primero de mayo mientras un círculo de vecinos y compañeras lo protegía para que no llegaran los bandidos de siempre a quitar evidencia, a amenazar a las dolientes. Los bandidos, los asesinos, los que lo mataron. Sólo por intermediación del COPINH se permitió que se acercaran los representantes de estas instituciones de tan pésima reputación a dizque hacer su trabajo, aunque sabemos que lo que menos hacen es justicia. Qué hartas estamos de ellos.
Afilando un machete para trabajar Santos ocupaba su territorio ancestral, en el patio de su casa, territorio en lucha por su legalización. Llegaron, él y su mamá estaban por almorzar, rodeados de costales de café y maíz que Santos llevaba como producto de su trabajo árduo. Vivían solo los dos.
Entraron como siempre lo hacen con sus uniformes, sus prepotencias, sus amenazas. Buscaban a un hermano de Santos metido en un pleito con otros hombres. No estaba en el lugar, los dos habitantes de la casa les reclamaron su abuso de autoridad y los modos en que se dirigían a ellos. Atacaron a Santos, él se defendió con el machete, su mamá trató de defenderlo con un palo, los hombres tenían fusiles. Dos tiros de cerquita y suficiente, con menos hubiera sido suficiente. Dos uniformados con fusiles reglamentarios comprados con el dinero del pueblo de Honduras frente a una mujer de 72 años con un leño y un joven de 24 con un machete. Ahí terminó el evento, cerca del gallinero de su casa, Santos no pudo despedirse de nadie, y se fue lentamente del cuerpo que más tarde forenses habituados a estos misterios abren y revisan. Los lencas no están acostumbrados a ver cuerpos vaciados, para ellos es profanación, ¿acaso no lo es? Había que hacerlo para encontrar las evidencias criminales frente a un sistema absurdo e ineficiente, que sin embargo seguimos reconociendo, casi que por la fuerza, todavía, y lo hacemos porque el círculo alrededor de Santos Alberto, ese círculo de su comunidad ha crecido, y ahí están sus hermanas y hermanos copines repartidos en tantos lados, ahí la solidaridad de gente anónima y conocida que manda sus gestos de apoyo, su fuerza. Y de ahí no nos vamos a quitar, y será ese círculo el que hará la justicia, no ellos.
La última vez que la gente del COPINH vio a Santos, estaba jugando pelota y después bailando con el conjunto de cuerdas en una celebración por los logros de la lucha indígena. Unos meses antes anduvo marchando en Tegucigalpa, en una marcha antiimperialista.
A santos le gustaba jugar
A santos le gustaba bailar
A santos le gustaba luchar
A santos lo mató la policía. Lo mató la policía. Lo mató la policía.
Hoy tres de mayo es un día sagrado para el pueblo lenca. Se le da chicha y sangre de aves a la tierra para curarla y pagarle sus favores, para que sea buena la cosecha del maicito que se hace vida en nuestros cuerpos. El ritual es antiguo, es voluntario y de fiesta.
Hoy quedó el cuerpo de Santos en su tierra sagrada. Puedo asegurar que nadie del COPINH, ni de la comunidad de San Bartolomé hubiera querido dejarlo ahí, tan jovencito, tan lleno de vida que ni la muerte se atrevió a quitarle pronto.
El pueblo lenca lo acompaña con rostros de pesar, lloran por dentro. Por fuera las palabras son de obsidiana.
melissa cardoza
La Esperanza, Honduras, territorio en lucha.