21 de febrero de 2012

Panamá: La lucha sigue, afirma cacica Ngöbe Buglé Silvia Carrera

Por María Suárez Toro
(maria2003@racsa.co.cr)

Panamá, febrero (SEMlac).- Silvia Carrera, panameña, artesana y agricultora de la Comarca Ngöbe Buglé, ubicada en el occidente del país, es la primera cacica en la historia de su pueblo.
A escasos cuatro meses de hacer sido electa, en este febrero le correspondió encabezar a su etnia de 160.000 indígenas en una lucha por el control autónomo de sus recursos mineros e hídricos en un territorio de aproximadamente 7.000 kilómetros.
Durante más de una semana de movilizaciones locales y nacionales, ella condujo la ocupación de tramos de la Carretera Panamericana que atraviesa la región y llamados al gobierno para realizar un diálogo.
En el mismo período dirigió acciones de defensa frente a un operativo estatal por aire y tierra que significó dos muertos entre los manifestantes, miles de heridos por bala, golpes y gases lacrimógenos y cientos de detenidos. Adicionalmente, fueron cortadas las comunicaciones celulares y telefónicas en la zona.
Culminó exitosamente una negociación que hizo retroceder al gobierno de Ricardo Martinelli. A sus 42 años de edad, respaldada por su pueblo, por los movimientos sociales y fuerzas progresistas de su país, logró que se excluyera de la propuesta de Reforma al Código Minero (30 de enero) un artículo que ya había sido negociado el año anterior con los Ngöbe Buglé.
El artículo 5, que excluía a la Comarca de las cláusulas favorables a la explotación minera en el país, había sido eliminado en el nuevo texto de la reforma.
Calificada por la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas de Panamá como una protesta que unió a todo el país contra los abusos del gobierno actual, poetas, estudiantes, trabajadores, mujeres, organizaciones indígenas de las otras seis etnias existentes, partidos políticos de oposición y organismos de derechos humanos nacionales e internacionales manifestaron su apoyo mediante declaraciones y vigilias.
Finalmente, el 8 de febrero se firmó un acuerdo entre el gobierno y los Ngöbe Buglé, en el que se estableció que el gobierno respetará la exclusión de la Comarca en la Reforma al Código de Minería. Adicionalmente, las autoridades se comprometieron a liberar los detenidos y ofrecer atención médica a los afectados, indemnizar a los familiares de las dos personas que murieron, reestablecer las comunicaciones y retirar el operativo especial de las fuerzas de seguridad en la zona.
SEMlac entrevistó a Silvia Carrera el 13 de febrero vía Skype.

¿Cómo te sientes después de semejante gesta?
Estamos vigilantes porque, aunque logramos sentar al gobierno para negociar con nosotros, la legislatura debe aprobar el Código de Minería excluyendo la explotación en nuestra zona, no hay garantías. Ya anteriormente, en 2011, se había aprobado el Artículo 5, pero ese año lo trataron de introducir otra vez. Además, estamos invitando a los organismos de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas para que vengan a investigar las violaciones ocurridas, cosa que está pendiente.

¿Cuáles son las principales violaciones a los derechos humanos que se han cometido contra ustedes en este período?
Primero, se nos violó el derecho a la comunicación cuando se ordenó a las cuatro compañías de celulares que nos cortaran las líneas. Luego se nos quitó el derecho a movernos por el territorio, cuando mandaron policía por aire y por tierra a no dejarnos circular. Después nos reprimieron con gases, tiros y redadas a centros e iglesias donde dormíamos. Murieron dos de bala y, aunque no se sabe quiénes lo hicieron, lo que sí sabemos es que no fuimos nosotros porque no teníamos armas.

¿Derechos indígenas?
El respeto a la Carta Orgánica que habla de respetar la cultura y tradición indígena, de eso estamos hablando. Los Ngöbe Buglé somos artesanos y agricultores. Con el producto de esos trabajos mandamos a nuestros hijos a la escuela y atendemos la salud. El gobierno actúa mal porque quiere apoderarse de todos los recursos naturales para beneficio de otros, no para su gente. El derecho nativo que defendemos es para poder vivir con lo que tenemos, no para regalarlo. ¡Por regalar las riquezas es que somos pueblo pobre en Panamá!

¿Derechos de las mujeres?
Se han comenzado a escuchar rumores de hostigamientos sexuales a las mujeres de parte de la policía, cuando irrumpieron a iglesias y lugares de concentración, pero eso hay que investigarlo, no está claro todavía. Usted sabe que eso cuesta que se hable y después es que sale mucho. Hay que investigarlo.

¿Cuáles son los derechos de las mujeres?
La autonomía de nuestros proyectos productivos, que es la libertad para desarrollar nuestros proyectos, prepararnos y organizarnos para enfrentar la discriminación. Los hombres ya saben que somos importantes, pero a veces los líderes no quieren escuchar a las mujeres. Nosotras, en las reuniones, hemos empezado a hablar de los grandes temas también. El voto de confianza de mi pueblo ha cambiado eso para trabajar juntos.

¿Qué ha sido lo más fácil para ti y qué ha sido lo más difícil en esta lucha como cacica?
Es fácil esta lucha porque mi pueblo piensa igual que yo: que falta participación directa en las decisiones. ¡Y como yo pienso que ejercer mi cargo es para que trabajemos unidos, pues es fácil porque todos queremos eso mismo! La mayor dificultad viene de que el gobierno no quiere otorgar y respetar ese derecho. Ni siquiera quiere que nos reunamos, porque cada vez que lo hacemos nos desaloja, nos reprime, nos detiene.

Insistes en que hay grandes retos por delante porque, además de los acuerdos que hay que monitorear para que se cumplan, existen otros temas que no fueron resueltos en la negociación todavía.
En la comarca tenemos grandes problemas con el recurso hídrico también. No hay suficiente agua para beber, para lavar y para trabajar porque hay tres compañías que están sacando el agua. Los indígenas no sobrevivimos sin la tierra; es nuestro sustento porque somos agricultores y para cultivar se necesita agua. Si nosotros no lo defendemos, ¿quién? Por eso salimos a las calles y carreteras en protesta. Por eso es que a la vez que celebramos el logro de nuestras movilizaciones, al haber obligado al gobierno a retroceder en lo que tiene que ver con la minería, seguimos en pie de lucha, porque el punto dos de la negociación quedó pendiente. Estamos exigiendo una Ley Especial que prohíba la explotación de los recursos hídricos.

¿Recibieron apoyo de afuera?
América Latina se solidarizó. Cuando la Presidenta de Costa Rica dijo que habíamos retenido a unos costarricenses de un bus en la Carretera Interamericana, los costarricenses nos ayudaron a desmentir eso. Y luego vinieron y nos expresaron su solidaridad.
Hay que seguir apoyando esta lucha que ocurre en todo el continente. Nos quieren arrinconar para apoderarse de nuestros recursos y derechos, pero no se puede permitir. Hay que pronunciarse en el sentido de que esto no ha terminado.

22 de septiembre de 2011

EL VOTO SIMBÓLICO

Anamaría Cofiño K. (Petatera Guatemala)

Ante un sistema político que permite a personas y partidos con antecedentes de corrupción y crímenes competir por el poder, la creencia en la participación ha alcanzado su más bajo nivel. Miles de desencantados están pensando no ir a votar del todo o anular las boletas. Estos votos o ausencias son una genuina expresión política de la ciudadanía que no tolera más mascaradas. Son una manera de oponerse a un sistema vergonzoso, disfrazado de democracia.

Cualquiera sabe que los partidos aquí y ahora no son organizaciones políticas, sino empresas lucrativas que compiten por manejar el Estado para enriquecerse. Son agrupaciones volátiles, carentes de salidas para un país cada vez más empobrecido, donde la militancia es manipulada y el compromiso se compra. Las excepciones son escasas: en algunos lugares hay candidaturas populares que defienden la autonomía de sus territorios frente a las compañías explotadoras. Ideal sería que se posicionaran del lado de las mujeres, por la equidad y contra la violencia.

El predominio ideológico de derecha, con influencias neoliberales a ultranza y fuerte protagonismo militar o cercano a los grupos ilegales, está a la vista. Hay estilos, colores y mensajes fascistas que no se pierden. La indignación crece frente a candidaturas de delincuentes perpetuados en puestos que les garantizan inmunidad. La gente se pregunta de dónde viene tanto dinero para tirar a la basura en campañas insulsas y tontas. El descontento popular es medida de la farsa de una elección en la que no hay dónde escoger, porque todos proponen seguir militarizando la sociedad, vendiendo el país, y perpetuar la cultura de destrucción y muerte.

La izquierda unificada está en el margen, como siempre. Por varias razones: dirigencias caudillistas, organizaciones jerárquicas, falta de visión y estrategias, entre otras. En este contexto, votar por Rigoberta es un voto simbólico que no busca su triunfo, sino hacerse presente. No es necesariamente un voto de apoyo a Winaq, ANN y URNG, sino a los principios políticos que buscan la justicia social. Para las generaciones que lucharon por transformar la estructura económica de exclusiones y privilegios, es un voto de nostalgia. Votar por una mujer indígena -se dice- es pasarle la factura al racismo y las opresiones históricas.

Algunas feministas coincidimos en que abstenernos en este proceso, en el que todos los candidatos se han alineado con los mandatos retardatarios de la iglesia católica, contra los derechos sexuales, es un acto de rechazo radical a posiciones conservadoras antidemocráticas. Hemos discutido, buscando la información que sustente nuestras decisiones, para concluir que nuestra voluntad es seguir construyendo una propuesta de sociedad basada en el bienestar común. Reivindicamos el derecho humano a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestros territorios. Confiamos en que en el futuro podamos apoyar una alternativa dispuesta a construir comunidades donde se respete la libertad, el disenso y las diferencias para convivir en armonía con la naturaleza.

8 de septiembre de 2011

POSICIONAMIENTO ANTE LOS PROCESOS ELECTORALES DE GUATEMALA Y NICARAGUA


Las integrantes de la Confluencia Feminista Mesoamericana, Las Petateras, compartimos rasgos culturales y problemáticas comunes que nos hacen identificarnos a la vez que reconocer nuestras diferencias, y coincidir en la voluntad de contribuir a la transformación de las realidades de los países de Mesoamérica, así como en las aspiraciones de libertad y bienestar.

Sostenemos una posición crítica al actual sistema de partidos políticos excluyente y corrupto que permite la participación de organizaciones y personas incapaces o criminales.

Proponemos cambios radicales que amplíen la democracia en todos los ámbitos de la vida y que vayan más allá de ejercer el voto, que permitan a la ciudadanía decidir sobre asuntos que les afectan. Consideramos las consultas comunitarias y de vecinos, sin prebendas ni amenazas, como mecanismos auténticamente democráticos para fortalecer la ciudadanía.

Por ello, hacemos un llamado a las personas conscientes y a nuestras compañeras feministas, a estar pendientes de los resultados de las próximas contiendas electorales en las que se ha impuesto candidatos a la presidencia como el ex General Otto Pérez Molina, protagonista del genocidio contra el pueblo maya en Guatemala, y de Daniel Ortega, candidato ilegal y violador con aspiraciones dictatoriales en Nicaragua.

Las Petateras presentamos propuestas políticas para la transformación social, dado que nuestras vidas están marcadas por los mandatos opresivos del patriarcado capitalista que naturaliza las desigualdades e institucionaliza el control de nuestra sexualidad, capacidad reproductiva y fuerza de trabajo:

· Rechazamos cualquier iniciativa abierta o encubierta de privatizar la educación y la salud en la región, como parte de las políticas neoliberales. Las múltiples amenazas que se ciernen sobre Mesoamérica conllevan un deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de mujeres y hombres. La aplicación de políticas neoliberales voraces e insaciables que reparten a pedazos recursos, territorios y nuestros cuerpos, han empeorado la situación.

· Defendemos nuestros cuerpos y territorios desde una visión integral con la naturaleza. Frente al modelo explotador proponemos la adopción de un sistema armónico, cuyo objetivo sea proporcionar calidad de vida a todas las personas en un entorno saludable. Hacemos nuestras las luchas de las comunidades que rechazan la minería química de metales, las hidroeléctricas, los megaproyectos y el uso del poder público para el enriquecimiento personal.

· Exigimos respeto pleno a nuestros derechos sexuales, sin la intervención de gobiernos y/o iglesias en las decisiones sobre nuestros cuerpos. La violencia contra las mujeres ha sido, históricamente, el mecanismo con el cual el poder patriarcal se ha sostenido. La sexualidad de las mujeres es el bien más codiciado de este sistema, robando su fuerza reproductora y vida a las mujeres.

· Rechazamos el incremento de las fuerzas armadas, la implantación de bases militares y medidas represivas en nuestros territorios. Impugnamos los planes que con la excusa de seguridad regional, pretenden incrementar presupuestos para armamentos, efectivos armados y más controles. Nos oponemos a quedar entre dos fuegos en las guerras entre y contra el narcotráfico.

· Reivindicamos la memoria del pasado como un instrumento necesario para la existencia de justicia. Insistimos en no olvidar los crímenes que se siguen cometiendo encubiertos por la impunidad, el autoritarismo y el asistencialismo manipulador de la pobreza de amplios sectores de nuestras sociedades.

· Rechazamos el papel deshonroso de los grandes medios de comunicación que manipulan las conciencias de las personas para beneficio de los depredadores locales y transnacionales.

· Rechazamos las manifestaciones fundamentalistas religiosas que se ubican detrás y al lado de quienes detentar el poder y otros que aspiran a ello, en nuestros países

Declaramos nuestro apoyo solidario a quienes continúan promoviendo cambios profundos desde la cotidianidad hasta lo universal con el fin de lograr que habitemos la tierra en paz. Cuenten con nosotras para seguir oponiéndonos a la ignominia y en la lucha por una vida digna, apostando por una sociedad, un estado y una cultura laica

Confluencia Feminista Mesoamericana “Las Petateras”

Yarman Jiménez (Costa Rica, Radio Internacional Feminista), Roxana Arroyo (Costa Rica, Agenda Política de Mujeres), María Suárez (Costa Rica, Escribana), Aylin Morera (Costa Rica, Alas de Mariposa), Estela García (Costa Rica), Yanira Argueta (El Salvador), Gilda Vivian Parducci (El Salvador), Emely Flores (El Salvador, Asociación de Mujeres Salvadoreñas), Margarita Fernández (El salvador, CARE), Ginet Vargas (Costa Rica, HIVOS), Lisa VeneKlasen (Estados Unidos, JASS), Ana Luisa Ahern (Estados Unidos, JASS), Valerie Miller (Estados Unidos, JASS), Alejandra Bergemann (México-Estados Unidos), Erika Guevara (Estados Unidos, Fondo Global para Mujeres), Patricia Ardón (Guatemala, Sinerjia Noj’), Magda Cholotío (Guatemala, Sinergia Noj), Walda Barrios Klee (Guatemala, Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas), Liduvina Méndez (Guatemala, Actoras de Cambio), Ana Cofiño (Guatemala, La Cuerda), Rutilia Jiatz (Guatemala, Incide Joven), Maria Jacinta Xon (Guatemala, Programa de Liderazgo Joven para una Democracia en Construcción), Paola González (Guatemala, UNAMG), Claudia Samayoa (Guatemala, UDEFEGUA), Rosalinda Hernández (Guatemala, La Cuerda), Paula del Cid (Guatemala, La Cuerda),Gilda María Rivera (Honduras, Centro de Derechos Humanos de Mujeres), Daysi Flores (Honduras, JASS/Feministas en Resistencia), Miriam Suazo (Honduras, Centro de Estudios de la Mujer/FER), Suyapa Martinez (Honduras, Centro de Estudios de la Mujer/FER), Adelay Carias (Honduras, Feministas en Resistencia), Sara Avilés Tome (Honduras, Centro de Estudio de Mujer de Honduras), Lidice Ortega (Honduras, Centro de Estudio de Mujer de Honduras), Regina Fonseca (Honduras, CDM), Reyna Calix (Honduras, académica de la Universidad Autónoma de Honduras), Dilcia Zavala (Honduras), Araceli Gonzáles (México, Equifonía, Colectivo por la Ciudadanía, Autonomía y Libertad de las Mujeres), Araceli González (México, Centro de Estudios Sociales Xochiquetzal), Daptnhe Cuevas (México, Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad), María Teresa Zúñiga (México, Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario), Martha Sánchez (México, Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México), Marusia López (México, JASS-Consorcio), Pilar Muriedas (México, Territorios de Cultura), Lucía Lagunes (México, Comunicación para la Mujer), Adriana Palacios (Nicaragua, FODEM), Evelyn Cecilia Flores (Nicaragua, Puntos de Encuentro), Violeta Delgado (Nicaragua, CINCO/Movimiento Autónomo de Mujeres), Patricia Orozco (Nicaragua, Punto Focal Campaña 28 de Septiembre), Malena de Montis (Nicaragua, JASS), Arlen Centeno (Nicaragua), Martha Yllescas (Nicaragua), Ana Maria Pizarro (Nicaragua), Yamileth Mejia (Nicaragua), Guadalupe Salinas (Nicaragua), Marlen Chow (Nicaragua), Alibel Pizarro (Panamá, Alianza de Mujeres de Panamá), Aleyda Terán (Panamá, Alianza de Mujeres de Panamá), Sonia Enríquez (Panamá, Coordinadora Nacional de la Mujer Indígena), Mariela Arce (Panamá, JASS/CEASPA), Urania Ungo (Panamá, Alianza de Mujeres de Panamá), Alejandra Scampini (Uruguay, AWID).