27 de junio de 2012
Honduras: Alerta por nuestras vidas, por nuestros cuerpos, por nuestra libertad, por nuestra felicidad, por Nuestra América
Solidaridad con Sonia Esther Tabora
Las integrantes de la Confluencia Feminista Mesoamericana Las Petateras
Hemos conocido que en febrero del 2005, Sonia Ester Tabora, de 27 años de edad y originaria del Cantón Buena Vista del Municipio de Sacacoyo, La Libertad, El Salvador, una localidad donde de cada diez personas cuatro viven en situación de pobreza, al tener una complicación durante un parto prematuro, quedó en estado de shock y hemorragia. Esta situación la llevó a buscar ayuda en la unidad de salud, pero al explicar lo sucedido, el médico que la atendió violó el secreto profesional e informó a la policía; y como si fuese asesina, le aplicaron prisión preventiva.
Desde el 19 de febrero de 2005, Sonia no regresó a su casa. Pasó de la cama de la unidad de salud a la cárcel. Durante el proceso, no existió ninguna prueba directa y científica para condenarla, no se realizó autopsia del feto para saber si había nacido vivo o muerto, ni cuál fue la causa de su muerte. Desestimaron el testimonio de una vecina, quien declaró que Sonia sufría una profunda depresión luego de la muerte de su madre. Pese a todo, el juez consideró que eran suficientes los indicios y sospechas para considerarla responsable de la muerte del feto y condenarla a 30 años de prisión.
Sonia Ester Tabora lleva ya siete años privada de libertad, sola, sin casi contacto con su familia que no la visita por falta de recursos, desnutrida y con una profunda depresión. A pesar de ello, participa de las pocas actividades que se desarrollan en la cárcel, haciendo bordados. Para cubrir sus necesidades como la higiene personal, hace la limpieza y lava ropa de otras internas.
La sociedad, los servicios de salud pública, el sistema judicial y el Estado en su conjunto le han fallado. No podemos quedarnos indiferentes ante esta injusticia. Sonia es víctima de la discriminación, la intolerancia y los prejuicios impuestos por la penalización absoluta del aborto en El Salvador. Cuando debía ser atendida y apoyada por una complicación obstétrica recibió represión del Estado. El 21 de junio de 2012 se presentó un RECURSO DE REVISIÓN DE SENTENCIA ante el Tribunal de Sentencia de Sonsonate, para que se revise la resolución condenatoria que tiene encarcelaDA a Sonia desde febrero de 2005.
SONIA TABORA VIVE UNA INJUSTICIA QUE PODEMOS REPARAR. SÍ, A LA REVISION DE LA SENTENCIA
NO MÁS CONDENAS A JOVENES Y POBRES CON COMPLICACIONES EN SUS PARTOS, SOLAS Y SIN ASISTENCIA MÉDICA
Costa Rica: Alda Facio, Aylin Morera, Ginet Vargas, María Suárez, Roxana Arroyo, Yarman Jiménez. El Salvador: Emely Flores, Gilda Vivian Parducci, Yanira Argueta. Guatemala: Ana María Cofiño, Jeannette Asencio, Liduvina Méndez, Magda Cholotío, Patricia Ardón, Walda Barrios-Klee. Honduras: Adelay Carias, Daysi Flores, Dilcia Yamileth Zavala Zúñiga, Gilda María Rivera, Hogla Teruel, Lídice Ortega, Miriam Suazo, Regina Fonseca, Reyna Cálix, Sara Avilés Tome, Suyapa Martínez. México: Araceli González, Daptnhe Cuevas, Lucía Lagunes, María Teresa Zúñiga, Martha Sánchez, Marusia López, Pilar Muriedas. Nicaragua: Adriana Palacios, Ana Maria Pizarro, Arlen Centeno, Evelyn Cecilia Flores, Guadalupe Salinas, Malena de Montis, Marlen Chow, Martha Yllescas, Patricia Orozco, Violeta Delgado, Yamileth Mejia. Panamá: Aleyda Terán, Alibel Pizarro, Mariela Arce, Sonia Enríquez, Urania Ungo. Estados Unidos: Alejandra Scampini, Ana Luisa Ahern, Erika Guevara, Lisa VeneKlasen, Valerie Miller.
Mesoamérica, 26 de junio de 2012.
Palabras de Yolanda Oqueli
"A LAS MUJERES DIGNAS QUE ESTÁN EN SUS LUCHAS: Quiero decirles que no las apague nadie. Que la convicción o el derecho y la dignidad nadie nos la puede quitar, que es algo muy nuestro y que tenemos que creer que es nuestra máxima lucha. El que se cansa, pierde. Tenemos derecho a descansar no a rendirnos.
Espero que esta bala que está empotrada en mi cuerpo sea una brecha para poder unificar las voces y poder decir YA BASTA a tanta violación a nuestros derechos. Que se escuche esa voz en nuestras montañas altas y que el eco llegue hasta lo más profundo para que podamos tener una respuesta positiva ante tanta desgracia que nos han causado estas empresas extranjeras.
La vida me podrá cambiar, pero el deseo de lucha me aumentó. Sabemos dónde empiezan las luchas pero no sabemos dónde acaban. Una piensa que está sola, que no sabemos cuál es el camino, pero mientras en nuestro interior esté el deseo de luchar por nuestros derechos, los tenemos que gritar, así sea al mismo monstruo que nos quiere intimidar
Los mineros dicen que yo soy guerrillera, pero yo no uso balas, sólo argumentos legales, y estoy herida, pero no de muerte.
No había podido leer por mi condición, pero ahora que puedo, cada palabra es como tejer mi herida, y eso me convence cada vez más que tengo que seguir."
