27 de junio de 2012

Honduras: Alerta por nuestras vidas, por nuestros cuerpos, por nuestra libertad, por nuestra felicidad, por Nuestra América

LLAMAMIENTO FEMINISTA NUESTROAMERICANO



 Entusiasta ante la posibilidad del cambio, y la esperanza asomada entre el enclave de dolor y explotación que ha marcado su historia, Honduras fue golpeada hace tres años  por la oligarquía con el apoyo de EE.UU, en aquel nefasto 28 de junio. Las feministas del continente salimos a las calles ni bien sonaron los primeros ruidos. Todo lo aprendido durante las dictaduras de los 70 y los 80 nos revolvió la sangre, toda la memoria de nuestras ancestras nos puso de pie y en marcha junto con el movimiento de Resistencia Hondureño, supimos que deberíamos luchar nuevamente para detener la represión contra el pueblo todo y alzar las voces juntas de nuestras rabias.

Han pasado tres años. Son muchos los muertos y las muertas que produce este golpe cada día, son  demasiados los cuerpos torturados, exiliados, desplazados de sus casas, de los brazos de sus afectos, apresados en la cada vez más precaria condición material.

El pueblo se indigna cotidianamente frente a la pérdida de sus pocos derechos, la usurpación de sus tierras y bienes naturales, la militarización de sus territorios, la prepotencia gringa, la paramilitarización de la política, las agresiones de los guardias privados de los terratenientes, la impunidad de todos en contra de la vida y dignidad de Honduras. El pueblo no deja de movilizarse y actuar con una entereza y convicción que pretenden detener sólo con la represión.

La prensa digna es asesinada selectivamente, para que hable una sola voz: la del poder. Por decenas hemos conocido los funerales de sindicalistas, campesinos, jóvenes, mujeres; y hemos llorado con el dolor de sus seres queridos.

Las organizaciones y personas que se nombran en Resistencia suman pérdidas de su gente, y sin embargo, siguen buscando caminos para denunciar el continuismo del sistema establecido con el gobierno de facto, que hace posible el crecimiento de la violencia generalizada con la  que se elevan escandalosamente los femicidios, y los crímenes dirigidos contra la comunidad LGBTTI. El patriarcado se cobra sus víctimas a la sombra del despotismo dictatorial.

Los acuerdos de Cartagena de Indias, y el cheque en blanco que le dieron los gobiernos de la mayoría de América Latina y del mundo al gobierno de Porfirio Lobo, no ha hecho más que agravar las condiciones de vulnerabilidad de la Resistencia y muchos de esos gobiernos hoy callan ante quienes antes señalaron como golpistas. Hay que decirlo claro: con esa decisión se ha aislado a los sectores decididos a mantener en alto las banderas de la Resistencia. Fue un error gravísimo sobre el cual se ha lanzado el telón de la impunidad y el olvido.

Es por eso que hoy queremos llamar la atención nuevamente sobre el giro que está tomando esta política de muerte. Queremos denunciar que en estos momentos se están produciendo asesinatos selectivos de activistas fundamentales de la resistencia hondureña, especialmente los que tienen trayectoria de muchos años de lucha en Honduras y forman parte de sus diversos proyectos políticos y sociales, con el objetivo claro de golpear a las organizaciones que sostienen posiciones comprometidas en las batallas contra las transnacionales, la oligarquía y el continuismo golpista.

Tememos por las vidas de nuestras compañeras y de nuestros compañeros y la de sus familias, por su seguridad, por la integridad de los cuerpos vueltos objetivos del exterminio. Queremos poner en evidencia que esta política de eliminación ya está puesta en marcha en Honduras y todos los días cumple su cometido macabro.

Como feministas queremos hacer un llamado colectivo a volver a mirar hacia Honduras. Nuestras voces no quieren ser complacientes ni pacientes: ¡¡es urgente levantar la solidaridad en todo el continente!! De otra manera resultaremos cómplices frente a las políticas norteamericanas que buscan hacer de Honduras una vez más su portaaviones para la remilitarización de Centro América.
Desde todos los rincones de Nuestra América, nos autoconvocamos para organizar movilizaciones y demandas con energía y fortaleza.

Para exigir a los gobiernos que votaron por el ingreso de Honduras a la OEA y a otras instancias internacionales, que ahora exijan el cumplimiento de los derechos humanos, que se detenga la represión, y que avance la justicia contra los responsables del golpe de estado y de cada uno de los crímenes contra el pueblo.

Para exigir que se detengan las operaciones militares en Honduras, y se retiren las bases yanquis  de este territorio nuestroamericano.

Para demandar que terminen los allanamientos, los desalojos, y la intervención militar de los asentamientos campesinos.

Para recordarles que nuestros cuerpos no son botín de sus guerras y que defenderemos el espacio del cuerpo como el territorio primero de nuestra rebeldía.

Para denunciar que como en tantos lados de Nuestra América se persigue, asesina y desaloja a los pueblos indígenas y negros que se enfrentan directamente a los megaproyectos que financiaron el golpe y hoy se reparten el país y sus bienes. Para exigir justicia y alto a estas agresiones. 

Para exigir que se detenga el saqueo cultural, territorial, la agresión a  nuestras soberanías y autonomías, la privatización de ríos y zonas boscosas, para exigir se ponga fin a la política de ocupación e intervencionismo militar de Estados Unidos y la militarización  en todos los sentidos que se impone contra el pueblo hondureño. Para demandar que se declare inconstitucional la Ley que crea las Ciudades Modelo, mediante la cual se entrega el territorio a los inversionistas extranjeros y se vulnera la soberania del país.

Para reclamar que se termine con los femicidios, y con la violencia y muertes contra la comunidad lgttbi. Que se investigue y enjuicie a los asesinos.

Nos autoconvocamos para decir que una vez más nos encontrarán en las calles y en las plazas de Nuestra América, para dibujar con nuestros cuerpos los contornos de la libertad deseada, para refundar colectivamente el deseo de una vida que no multiplique dolores sino pasiones, risas y placeres,  para hacer del buen vivir una conquista cotidiana, siempre.

Para acompañar a nuestra Honduras y abrazar con ella la fuerza de quienes luchan cada día, y con nuestros cuerpos enormes ante la historia, detener la infamia de la guerra contra un pueblo que ama la vida.

Solidaridad con Sonia Esther Tabora

Las integrantes de la Confluencia Feminista Mesoamericana Las Petateras

 

Hemos conocido que en febrero del 2005, Sonia Ester Tabora, de 27 años de edad y originaria del Cantón Buena Vista del Municipio de Sacacoyo, La Libertad, El Salvador, una localidad donde de cada diez personas cuatro viven en situación de pobreza, al tener una complicación durante un parto prematuro, quedó en estado de shock y hemorragia. Esta situación la llevó a buscar ayuda en la unidad de salud, pero al explicar lo sucedido, el médico que la atendió violó el secreto profesional e informó a la policía; y como si fuese asesina, le aplicaron prisión preventiva.

 

Desde el 19 de febrero de 2005, Sonia no regresó a su  casa. Pasó  de  la  cama  de  la unidad  de salud a la cárcel. Durante el proceso, no existió ninguna prueba directa y científica para condenarla, no se realizó autopsia del feto para saber si había nacido vivo o muerto, ni cuál fue la causa de su muerte. Desestimaron el testimonio de una vecina, quien declaró que Sonia sufría una profunda depresión luego de la muerte de su madre. Pese a todo, el juez consideró que eran suficientes los indicios y sospechas para considerarla responsable de la muerte del feto y condenarla a 30 años de prisión.

 

Sonia Ester Tabora lleva ya siete años privada de libertad, sola, sin casi contacto con su familia que no la visita por falta de recursos, desnutrida y con una profunda depresión. A pesar de ello, participa de las pocas actividades que se desarrollan en la cárcel, haciendo bordados. Para cubrir sus necesidades como la higiene personal, hace la limpieza y lava ropa de otras internas.

 

La sociedad, los servicios de  salud pública, el sistema judicial y el Estado en su conjunto le han fallado. No podemos quedarnos indiferentes ante esta injusticia. Sonia es víctima de la discriminación, la intolerancia y los prejuicios impuestos por la penalización absoluta del aborto en El Salvador. Cuando debía ser atendida y apoyada por una complicación obstétrica recibió represión del Estado. El 21 de junio de 2012 se presentó un RECURSO DE REVISIÓN DE SENTENCIA ante el Tribunal de Sentencia de Sonsonate, para que se revise la resolución condenatoria que tiene encarcelaDA a Sonia desde febrero de 2005.

 

SONIA TABORA VIVE UNA INJUSTICIA QUE PODEMOS REPARAR. SÍ, A LA REVISION DE LA SENTENCIA

NO MÁS CONDENAS A JOVENES Y POBRES CON COMPLICACIONES EN SUS PARTOS, SOLAS Y SIN ASISTENCIA MÉDICA

 

Costa Rica: Alda Facio, Aylin Morera, Ginet Vargas, María Suárez, Roxana Arroyo, Yarman Jiménez.  El Salvador: Emely Flores, Gilda Vivian Parducci, Yanira Argueta. Guatemala: Ana María Cofiño, Jeannette Asencio, Liduvina Méndez, Magda Cholotío, Patricia Ardón, Walda Barrios-Klee. Honduras: Adelay Carias, Daysi Flores, Dilcia Yamileth Zavala Zúñiga, Gilda María Rivera, Hogla Teruel, Lídice Ortega, Miriam Suazo, Regina Fonseca, Reyna Cálix, Sara Avilés Tome, Suyapa Martínez. México: Araceli González, Daptnhe Cuevas, Lucía Lagunes, María Teresa Zúñiga, Martha Sánchez, Marusia López, Pilar Muriedas. Nicaragua: Adriana Palacios, Ana Maria Pizarro, Arlen Centeno, Evelyn Cecilia Flores, Guadalupe Salinas, Malena de Montis, Marlen Chow, Martha Yllescas, Patricia Orozco, Violeta Delgado, Yamileth Mejia. Panamá: Aleyda Terán, Alibel Pizarro, Mariela Arce, Sonia Enríquez, Urania Ungo. Estados Unidos: Alejandra Scampini, Ana Luisa Ahern, Erika Guevara, Lisa VeneKlasen, Valerie Miller.

 

Mesoamérica, 26 de junio de 2012.

Palabras de Yolanda Oqueli


Les adjuntamos las palabras de YOLANDA OQUELÍ, lideresa del movimiento de resistencia a la minería en Guatemala, quien fue baleada en días pasados en San José el Golfo, donde participa con pobladores locales en el rechazo a la instalación de una empresa minera de capital canadiense en su territorio. 

Este mensaje lo envió desde su convalecencia, pueden circularlo amplia y generosamente.

 "A LAS MUJERES DIGNAS QUE ESTÁN EN SUS LUCHAS: Quiero decirles que no las apague nadie. Que la convicción o el derecho y la dignidad nadie nos la puede quitar, que es algo muy nuestro y que tenemos que creer que es nuestra máxima lucha. El que se cansa, pierde. Tenemos derecho a descansar no a rendirnos.


Espero que esta bala que está empotrada en mi cuerpo sea una brecha para poder unificar las voces y poder decir YA BASTA a tanta violación a nuestros derechos. Que se escuche esa voz en nuestras montañas altas y que el eco llegue hasta lo más profundo para que podamos tener una respuesta positiva ante tanta desgracia que nos han causado estas empresas extranjeras.


La vida me podrá cambiar, pero el deseo de lucha me aumentó. Sabemos dónde empiezan las luchas pero no sabemos dónde acaban. Una piensa que está sola, que no sabemos cuál es el camino, pero mientras en nuestro interior esté el deseo de luchar por nuestros derechos, los tenemos que gritar, así sea al mismo monstruo que nos quiere intimidar


Los mineros dicen que yo soy guerrillera, pero yo no uso balas, sólo argumentos legales, y estoy herida, pero no de muerte.


No había podido leer por mi condición, pero ahora que puedo, cada palabra es como tejer mi herida, y eso me convence cada vez más que tengo que seguir."

 


Las Petateras
Confluencia de feministas mesoamericanas
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